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Condenan a perpetua al hombre que mató a su esposa luego de que lo perdonara por violarla.

 

 

 

 

 

 

Un tribunal de La Pampa condenó a prisión perpetua a Marcelo Tomaselli, quien en diciembre asesinó de 15 puñaladas a su esposa cuando salió de prisión, luego de que ella lo perdonara por haberla violado, y consideró que el imputado sintió «satisfacción» al asesinarla.

La sentencia fue dictada contra Marcelo Tomaselli (26), al término del juicio que se le realizó por el «homicidio agravado por el vínculo» de Carla Figueroa (22), y los jueces rechazaron que el acusado haya actuado bajo «emoción violenta».

Tras dictarse el veredicto en los tribunales de General Pico, a 135 kilómetros de Santa Rosa, un hermano de Figueroa se abalanzó sobre el condenado con intenciones de golpearlo, aunque fue reducido por el personal penitenciario que custodiaba al acusado dentro de la sala de audiencias.

«Lo quería matar. Sólo espero que se pudra en la cárcel porque lo odio con toda mi alma», confesó luego a la prensa Cristian Reynoso, hermano de Figueroa.

Por su parte el fiscal del caso, Alejandro Gilardenghi, se manifestó «conforme» con el fallo, ya que el tribunal dio crédito a la posición del Ministerio Público.

«Este es un caso que seguramente va a sentar precedente en las cuestiones que tienen que ver con las perspectivas de género y que han motivado incluso la derogación de una figura como la del avenimiento», expresó el fiscal, quien consideró además que el crimen va a marcar «un antes y un después» para la Justicia.

Tomaselli llegó a juicio acusado del mismo delito por el que fue condenado y, al declarar ante los jueces, confesó haber cometido el crimen, pidió que lo condenaran, aunque dijo que no recordaba lo sucedido.

La estrategia de su defensor oficial, Walter Vaccaro, fue intentar demostrar que el crimen había sido cometido en estado de «emoción violenta», hecho por el que pidió una condena de 10 años de prisión, pero los jueces rechazaron el pedido.

Los magistrados calificaron de «curiosa» la confesión del imputado, ya que no recordaba haberla matado, pero sí que Carla la noche del 10 de diciembre pasado «estaba rara, que le pidió disculpas por haberlo denunciado por algo que jamás pasó, por haberlo engañado y que le dijo que el bebé no era suyo».

«Así, Tomaselli, valiéndose de su presunta amnesia y de este puntual recuerdo, abre la posibilidad para que se interprete que la presunta confesión de Carla obró como un desencadenante de una emoción violenta», afirmaron los jueces Florentino Rubio, Fabricio Losi y Luis Abraham.

Agregaron que «resulta llamativo que este desencadenante o efecto gatillo que dispara la emoción no surgió durante el examen que le realizara» un médico psiquiatra, pero sí, meses después en la audiencia de debate.

«No más hace falta decir para fundar mi convicción en cuanto a que la amnesia de Tomaselli es fingida», remarcó el fallo.

Los jueces también tuvieron en cuenta que la madre de Tomaselli declaró que tras escuchar los gritos de su nieto de tres años, luego del crimen de Carla, corrió a la habitación y su hijo le dijo: «Ya está, ya está», y cantaba «Mi corazón está aliviado».

«Esas expresiones no son propias de alguien que acababa de matar a su esposa presa de una conmoción anímica de tal magnitud que produzca una amnesia como la alegada por Tomaselli. Son frases claramente reveladoras de alguien que anidaba la idea de matar en su mente, que albergaba un sentimiento de muerte en su espíritu», enfatizaron los magistrados.

Agregaron que esas frases «indican un sentimiento de cierta satisfacción por lo realizado» y dieron por probado que el acusado había tomado un cuchillo de la cocina el día anterior y lo había llevado a la habitación, lo que descarta un hecho imprevisto.

El caso se había iniciado meses antes, en abril de 2011, cuando Tomaselli pasó a buscar a su pareja por su trabajo con la excusa de conversar e intentar recuperar la relación entre ambos, que había finalizado, pero la llevó hasta un descampado y la violó.

La mujer lo denunció, él fue detenido, y mientras estuvo preso Figueroa lo visitó a diario en la prisión, le llevó ropa limpia y alimentos.

El 2 de diciembre de 2011 la pareja se casó cuando Tomaselli aún estaba preso y, poco después, él fue liberado en base a la figura penal del «avenimiento», ya que argumentó que su esposa lo había perdonado y quería volver a vivir con él.

Dos jueces hicieron lugar al planteo, Tomaselli quedó en libertad el 4 de diciembre de 2011 y siete días después, Figueroa fue asesinada en la casa de su suegra.

Este femicidio generó gran conmoción social debido al estado de desprotección en el que se hallaba la víctima y por la polémica figura penal del «avenimiento» empleada para lograr la libertad del agresor, que fue derogada por el Congreso Nacional.

 

Fuente: Télam.